Tema núm. 11.
El colesterol.
Estamos viviendo en una época y en una sociedad de especiales características donde el ocio es devorado tomando ingentes cantidades de comidas y bebidas, como si hoy estuviéramos tomando el último bocado. Mucha gente es esclava de la comida, no come para vivir, vive para comer y es ésta la causa principal de muchas enfermedades entre ellas el colesterol. Las comidas deben ser variadas: agua, proteínas, grasas, azúcares, vitaminas y minerales; las cantidades deben ser apropiadas al consumo de energía de cada individuo; no debe comer igual una persona activa, trabajadora o deportista, que otra persona que practica el ocio, que hace pocos ejercicios.
Cada alimento realiza funciones diferentes en el interior del organismo.
El agua pasa inmediatamente a formar parte de los tejidos y líquidos corporales y además sustituye a la que se ha perdido a través de la orina y la sudoración.
Las proteínas y las sales minerales se incorporan a la estructura de nuestras células, renovando los tejidos de las células envejecidas o deterioradas y formando nuevas células para asegurar el desarrollo del organismo y conservar la vida misma.
Las grasas y los azúcares son quemados para obtener la energía que el organismo necesita para el funcionamiento de diversos procesos corporales.
Las vitaminas se encargan de regular y controlar determinadas funciones orgánicas.
Las grasas y los azúcares son los elementos inmediatos que utilizan las células como combustible, pero las células también son capaces de obtenerlo a partir de las proteínas.
Sabemos que los alimentos más energéticos son las grasas, ya que producen nueve calorías por cada gramo de peso, mientras que las proteínas y azúcares solo producen cuatro calorías.
Cuando la alimentación es demasiado abundante en cualquiera de estos tres productos (grasas, proteínas o azúcares), los sobrantes son transformados en grasas y se depositan en diversas regiones del cuerpo.
Más tarde el organismo puede volver a transformar esas grasas de reserva en proteínas o azúcares si estos productos fueran necesarios para otras funciones.
Las grasas que se encuentran en los alimentos son diferentes unas de otras, también son diferentes las que se encuentran en el interior de nuestro organismo, y además cumplen funciones diferentes y su repercusión en el estado de salud de cada persona es distinto. Las más comunes son: el colesterol, los triglicéridos y los fosfolípidos además de otros compuestos grasos en menores cantidades e importancia.
De todas ellas quizá sea el colesterol la grasa que mayor influencia tenga sobre la salud, ya que un exceso puede producir graves enfermedades. Del colesterol total que existe en el organismo, una parte proviene de la digestión de los alimentos grasos que consumimos y otra parte se sintetiza en el hígado.
El colesterol forma parte de la membrana celular. Sin esta membrana protectora la vida sería imposible, y además las pequeñas estructuras existentes en el interior de las células también lleva como componente el colesterol.
Siendo el colesterol un componente principal de la estructura de las células, parte de éste es conducido por la sangre hasta las glándulas suprarrenales, los ovarios y los testículos donde son transformados en hormonas tan importantes como las sexuales masculina y femeninas y las suprarrenales. Sin el colesterol, principal precursor de estas hormonas, su síntesis sería imposible. La vitamina D, es un producto del colesterol sintetizado a través de los rayos solares. También el hígado transforma grandes cantidades de colesterol en bilis; ésta además de ser necesaria para la digestión, en especial de las grasas, sirve también como vía de eliminación de una parte del colesterol sobrante.
Los triglicéridos son el tipo de grasa que normalmente el organismo utiliza para el mantenimiento de las diferentes funciones corporales y son considerados como la verdadera despensa del organismo. Cuando la alimentación es muy abundante, y sobre todo cuando es rica en azúcares, grasas o alcohol, gran parte de estos productos son almacenados en forma de triglicéridos. Estas grasas se depositan principalmente debajo de la piel formando el tejido adiposo subcutáneo y en menor medida en las diferentes vísceras. Cuando ayunamos por cualquier causa, la energía que necesitamos se extrae de los triglicéridos almacenados. Además, esta capa de grasa subcutánea nos aísla del medio ambiente, ayudándonos a mantener una temperatura estable, sobre todo evitando las pérdidas de calor.
Como hemos visto el colesterol no es malo, lo malo es su exceso, y es esto lo que debemos controlar. Del total de fallecimientos, la mitad se relacionan con las diversas manifestaciones de la arteriosclerosis (infarto de miocardio, trombosis cerebral).
La arteriosclerosis se ha convertido en la primera causa de muerte en el mundo occidental. Su estrecha relación con la subida de colesterol sanguíneo es innegable. Es tan grande el número de personas afectada que se ha pensado en una enfermedad epidémica. Pero no debemos sentirnos derrotados, porque los trastornos arterioscleróticos pueden ser evitados de forma sencilla.
Ya dijimos anteriormente que la relación entre el colesterol y una alimentación rica en grasas con la arteriosclerosis es evidente, como queda demostrado con la presencia en las paredes de las arterias de depósitos de diversas grasas sanguíneas sobre todo de colesterol. Hay otros factores causales que favorecen la arteriosclerosis (sedentarismo, tabaquismo, hipertensión, diabetes, obesidad...), pero sobre todos destaca el exceso de colesterol sanguíneo como principal causa de la enfermedad y sus complicaciones, sobre la insuficiencia coronaria (angina de pecho, e infarto de miocardio)
La arteriosclerosis va paralela al envejecimiento de nuestros vasos sanguíneos.
Las arterias principales afectadas son las que conducen la sangre desde el corazón hasta los distintos órganos de nuestro cuerpo. Esta sangre es la que transporta el oxígeno y otros nutrientes; por lo tanto, cuando la circulación se hace difícil o imposible por el proceso arteriosclerótico nuestros órganos se ven peligrosamente afectados.
Este problema se produce porque las grasas, y sobre todo el colesterol, que circula en exceso por la sangre se almacena en las paredes de las arterias, produciendo un engrosamiento y endurecimiento de las mismas afectando la circulación de la sangre.
Aunque la arteriosclerosis es un proceso generalizado que afecta a la totalidad del organismo, lo hace más intensamente sobre las arterias cerebrales, renales, corazón, piernas, ...según sea la manifestación del proceso su sintomatología será diferente.
Hasta ahora hemos explicado muy por encima lo que es el colesterol, los triglicéridos y algunos de los problemas que producen los excesos de estos productos en la sangre de nuestro organismo, y ahora vamos a tratar de explicarles como evitar el llegar a padecer esta "enfermedad" de la forma más sencilla.
Una dieta equilibrada, la práctica de algún deporte (no sentado), y una vida sana y sin estrés son las tres normas principales para evitar los peligros del colesterol.
Las comidas sin grasas, poco abundantes, verduras, manzanas, zanahorias, alcachofas, lechugas, carnes no grasas, aceites de: oliva, de maíz o girasol, margarinas, ... ejercicios físicos no violentos y tertulias animadas, son los pilares de una vida sana. No coma demasiado, es malo para la salud, no importa que comida sea, el organismo almacena lo que no consume, y sus fabricas, lo sintetizan todo. El corazón es el órgano donde se producen las repercusiones más graves del colesterol y de la arteriosclerosis. Este músculo trabaja sin descanso toda la vida.
Por esta razón, cuando no llega la cantidad suficiente de sangre que sus células necesitan, el corazón sufre graves alteraciones.
El colesterol excesivo se deposita en las arterias coronarias, encargadas de nutrir al corazón. La obstrucción producida por estos depósitos ocasiona una carencia de sangre en el músculo cardíaco; es lo que se conoce como "insuficiencia coronaria", la cual se puede manifestar en forma de angina de pecho o de infarto de miocardio. La diferencia radica en que la angina es transitoria y reversible, mientras que el infarto es prolongado y suele dejar secuelas.
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jueves, 22 de abril de 2010
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