Apuntes para la salud.

La salud es el bien más importante de la vida, si la tienes, conservala; si no la tienes, lucha por ella.
En estos apuntes encontrará mucho de lo que debe saber en caso de una urgencia; pero no pretende sustituir a ningún programa oficial, ni al médico, ni al enfermero... solo ayudar a conservar la salud.

lunes, 16 de agosto de 2010

Órgano del Oído.

Hipoacusia.-  


El sonido es una forma de transmisión de la energía que nuestro cuerpo percibe y analiza dentro de unos límites muy determinados. Rebasarlos supone riesgo para la salud.
   En los momentos actuales, las máquinas hacen estragos en las fábricas, por ello un ley laboral exige que los obreros cubran sus oídos con protectores que disminuyen la intensidad de los ruidos.
   El problema para la juventud no está precisamente en las fabricas, sino en las discotecas, donde el ruido alarmante de esas machacadoras llamadas orquestas, se unen a las voces/gritos de los asistentes a la "fiesta" para poderse oír los unos a los otros. Y en los coches, que decir de esas cintas o discos que parece van espantando cigarrones, o simplemente para que les oigan, sin pensar en el mal que están haciendo a sus oídos.
   La vista y el oído son los órganos que nos comunican con el medio que nos rodea, algo más apartado de nosotros. El ojo lo vamos a dejar aparcado para otra ocasión, hoy vamos a hablar del oído.
   El oído es el órgano capaz de recibir y analizar la energía sonora que nos viene de fuera y está dividido en tres partes, pero con unos límites bien definidos, rebasarlos implica dolor.
  
Oído externo,  que comprende el lóbulo de la oreja y el conducto auditivo hasta el tímpano, que recogen los sonidos y los hace vibrar.


 Oído medio, amplía las vibraciones hasta 20 veces.


 Oído interno, aquí se aloja el sentido del equilibrio y el órgano de Corti, capaz de convertir las ondas sonoras en estímulos nerviosos que serán trasladadas al cerebro.
   Los sonidos se componen de frecuencias o número de veces que vibran por segundo (cps) e intensidad o amplitud de onda, medida en decibelios (dB).
   El oído no percibe todos las vibraciones que hay en el aire, sino aquellas que están en determinada onda. Pueden variar entre una frecuencia mínima de 800 a 5000 cps. y máxima de 20.000 cps.
   A partir de ahí, el hombre no puede captar el sonido, aunque su intensidad sea grande. De todas formas, el límite superior auditivo está en 120 decibelios (dB), más allá de los cuales solo se percibe una sensación dolorosa y desagradable. En este punto pensemos que no todos los individuos reaccionan de igual manera ante el ruido. Unas personas habituadas a sonidos altos, oye con dificultad cuando se le habla normal, pues el oído se ha ido afectando o lesionando perdiendo capacidad auditiva.
   Evitemos los ruidos o sonidos altos, porque así podemos relacionarnos mejor con las personas que nos acompañan, podemos intimar más y además evitaremos estropear el sentido del oído.
   Nos ha tocado vivir una época de ruidos y vivimos en comunidad; es necesaria la convivencia y el respeto a los demás, y creo que hacernos la vida más agradable es evitar molestar al vecino, al amigo o a nuestros oídos inhibiéndonos de hacer ruidos fuertes que puedan molestar.
   La ciudad es un foco permanente de ruidos: el tráfico, las obras,  construcciones,  pubes y  discotecas como lugres de diversión. nocturna suelen ser excesivamente ruidosos. Hay pocos pubes o salas de recreo que no se precie de tener unos potentes altavoces y música estridente. Importa muy poco la comunicación personal, y si se hace, ha de ser gritando. Las fiestas de nuestros barrios han perdido su sabor personal, de conversación familiar o de amigos para convertirse en una selva, donde nadie se entiende, llena de botellas y vasos vacíos por todas partes, como si la vulgaridad y el ruido fueran los únicos medios para pasarlo bien.
   La noche está para descansar los que trabajan, y para divertirse los que no lo hacen, pero seamos personas y ocupemos cada uno nuestra parcela respetándonos.


   Los ruidos fuertes perjudican tu salud y la de todos, evítalos.............


   La música alta puede molestar a los vecinos. Quizás ellos prefieren oír otra cosa diferente a tus deseos.......respétalos......baja tu volumen,  que también a ti te hace daño....




Anatomía y fisiología del oído.


    El oído.
    Una de las funciones principales del oído es convertir las ondas sonoras en vibraciones que estimulen las células nerviosas, para ello el oído tiene tres partes claramente identificadas. Estas secciones están interconectadas y son: el oído externo, el medio y el interno. Cada parte tiene sus funciones especificas dentro de la secuencia del procesamiento del sonido.




Imagen  tomada de Google.






El oído es el órgano de la audición. Para su estudio suele dividirse en oído externo, oído medio y oído interno.


Oído externo: está constituido por el pabellón de la oreja y el conducto auditivo externo. Las ondas sonoras son conducidas a través del oído externo hasta el oído medio.


Oído medio: cavidad timpánica y huesecillos auditivos (yunque, martillo y estribo) contenidos en un espacio irregular en el hueso temporal. Está separado del oído externo por la membrana timpánica. La trompa auditiva o trompa de Eustaquio permite el paso de aire desde la faringe posterior hasta el oído medio.


Oído interno: es una compleja estructura interna del oído que comunica directamente con los nervios acústicos.


Transmite las vibraciones sonoras desde el oído medio a través del líquido de los conductos semicirculares (órganos del equilibrio) que se unen al vestíbulo, conectando con la cloaca (órgano de la audición). Consta de dos partes: el laberinto óseo y el laberinto membranoso.


Todos los excesos son malos, los ruidos fuertes perjudican la salud, evitalos.

6 comentarios:

Katy dijo...

Cuanto ruido amigo... A veces es preferible no oir. Buena entrada didáctica y útil para cuidar esa sordera que se nos avecina galopante.
Conozco mucha gente que solo oye lo que quiere :)
Un abrazo y feliz semana

Carmen Silza dijo...

Isidro ,este post me recuerda cuando iba a la escuela,hace ya muchos años....está bien recordar todo esto...Dice Katy que conoce mucha gente que oye lo que quiere...es curioso yo tambien....bueno amigo me voy para la cabaña..jejeje..un abrazo Isidro.

Carla dijo...

Jecego hola amigo!...hacia bastante que no pasaba por aquí...te quiero hacer una pregunta?...tienes información sobre fibromialgia, porque hace un año me lo diagnosticaron, y la verdad que bien no se, muy poca la información , más de lo que saco de internet.Tambien hace dos años que sufro de un problema de corazón, con arritmia, taquicardia, hipertensión y el diagnóstico fue espasmos coronarios...consulte con varios médicos y la verdad que me dicen que no hay nada certero , sólo medicación y bueno...pero los dolores que se sufren son como de infartos...terrible!!!
Bueno, viste que preguntona estoy?
Espero que algo puedas ayudarme...
Un afectuoso abrazo!

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Katy, como tú pienso que a veces es mejor no oír, ver o leer, pero nuestra sed de saber nos obliga a hacer lo que no queremos.
El proble ma está en la juventud, que confunde divertirse con explotar los sentidos, y así se pierde la salud, luego tendremos un cuerpo enfermo, que vale de poco, solo esclavizar a su familia exiguiéndo atención, solo por no atender a simples consejos de salud.
Un abrazo amiga. Nuestra sordera es por causa de los años, no por abusos.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Carmen, que disfrutes en tu cabaña, allí se reponen nuestras celulas hambrientas de silencio, de paz, de los susurros del viento, y encontramos la música que nos brindan los pájaros.
Un abrazo amiga.
Jecego.

Isidro Jesus Cedrés González dijo...

Amiga Carla, gracias por tu visita y comentario.
Tu pregunta se queda sin resuesta: Yo solo soy un jubilado de Enfermería, y se de fibromialgias solo que que sabe cualquier persona que lee algo.
Hoy día el médico está al día de todo lo que se sabe de esa enfermedad y deebes confiar plenamente en ellos.
En cuanto al problema de corazón, se sabe mucho más y estás en buenas manos. No debes hacer nada que no no te haya dicho el médico.
Un abrazo, amiga, que dios te ayude a llevar ese calvario.
Jecego.